El futuro está en la nube

Todo lo que se pueda hacer, se hará.

En el Estado de la Tecnología actual, es cuestión de tiempo imaginar y crear. Todo se reduce a medios humanos, económicos y tiempo.

De hecho me vino anteayer, una vez más, a la cabeza mientras realizaba unas compras una vieja idea que, por otra parte, tampoco tiene nada de novedosa.

Saben bien que una de las obsesiones de este blogger es el Homo Ciberneticus, que comenzó a esbozarse en las postrimerías del siglo XX y que está empezando a desarrollarse, aunque tímidamente de momento, de manera evidente en el siglo XXI. El Homo Ciberneticus acabará con la hegemonía del Homo Sapiens Sapiens tal como lo conocemos.

Pues bien. Barruntaba yo, mientras miraba los precios de varias cámaras reflex, que un día de estos se terminaría con las tarjetas electrónicas. Es que, lo confieso, no soporto a esos panolis que para comprar 2.5 euros tienen que sacar la tarjeta. Como si les pesaran 2.5 míseros euros en el bolsillo. Y claro, cómo no, el lector no funciona todo lo bien que debiera y no reconoce la tarjeta, luego la firma… Una pelmacería insoportable por una compra cutre…

Así que, me vino a la cabeza una idea recurrente entre mis pensamientos sci-fi: Que el final de las tarjetas electrónicas vendría de la mano de un “chip” insertado en el cuerpo.

Uno coge lo que quiera en la tienda y sale por la puerta con ello. Sin problemas. Un lector factura a través de las señales de los productos y los carga en la cuenta adscrita al chip del cliente. Instantáneo. No hay ni cajeras, ni cajas ni colas de ningún tipo.

Alguien va a comer a un restaurante. Al pasar por la entrada, una señal crea una cuenta en el ordenador. El encargado va anotando la lista de lo servido y ya no hay ni que pedir la cuenta.

El problema viene cuando a uno lo asaltan en la calle. Hasta ahora el dinero era robable. Las tarjetas.. Bueno, siempre te podrían poner en la incómoda situación de teclear un código en el cajero. Pero la tarjeta no eras tu…

Y no es broma lo que les voy a decir: Lo acabarán insertando de serie a todos los humanos. Piénsenlo un instante, verán que es lo lógico.

En todo caso, hoy, ese “chip” ya es tecnológicamente viable y va, como era previsible, mucho más allá de simplemente facilitar las compras. Entre otras cosas, permitirá monitorizar nuestro estado de salud. Con lo que nuestros datos podrán viajar a la red, donde serán tratados por profesionales.

Nuestros datos sanitarios serán objeto de intercambio igual que lo son nuestros perfiles en Facebook o nuestro estado de cuentas para ofertas telefónicas o postales.

Dice NeoTeo que dejando paranoias tipo Gran Hermano al margen. Pues que las deje él. A lo mejor a él le van más las paranoias de otro tipo. ¿El móvil? ¿La navegación por webs? ¿El uso de Fb o Twitter? Pues sí, claro que todos ellas son herramientas con potencial riesgo para nuestra intimidad. Pero es que es un hecho que la estamos perdiendo a pasos agigantados.

Nos estamos socializando tanto que es impensable ahora mismo concebir el futuro de la Humanidad si no es en una inmensa nube de información personal donde la privacidad sólo será una aparencia con la que arrojarnos un manto de seguridad psicológica.

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Archivado bajo cloud, electronica, globalización, internet, seguridad

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