Archivo de la categoría: ACTA

El Tribunal Supremo exime a los Admins de Webs de los contenidos de sus usuarios

Los titulares de los foros no son responsables de los contenidos vertidos  por sus usuarios, siempre y cuando no tengan conocimiento efectivo de la ilegalidad de un determinado contenido.

El Mundo recoge la noticia y da los detalles necesarios para comprender las implicaciones de una sentencia que ayuda a poner cada cosa en su justo sitio. Con lo que frente a la censura de Sinde, el Tribunal Supremo aboga por la libertad de expresión.

Ahora lo que yo me pregunto es: ¿Alguien le hará pasar un cursillo sobre libertad de expresión al juez que dictó en contra del administrador del foro y le hizo pagar nada menos que 6000 eurazos?

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Todo va a Cambiar, Enrique Dans

Todo va a Cambiar es un libro fundamental para todos aquellos que no sean geeks, pero aún así aspiren a no quedarse desconectados. Políticos, empresarios y ciudadanos de a pie harían bien en leerlo. No es un manual de negocios, pero sí una magnífica guía para comprender un poco mejor la Sociedad de la Información. Para los que no hayan estado hasta ahora en Internet, Todo va a Cambiar les va a dar sobradas razones para darse cuenta de su error. Para todos los que hemos estado, Todo va a Cambiar no aporta nada nuevo, salvo quizás la descarnada descripción de porqué tanta gente nos mira mal.

Como ya les anticipé hace unos días, el libro de Enrique Dans cayó en mis manos el mismo día que se ponía a la venta. Sí, cayó en mis manos.

Él estaba apaciblemente colocado en una más que discreta posición de una más que longeva y céntrica librería de mi ciudad(*), yo lo vi y, como quien no quiere la cosa, decidí que era cuestión de agacharme disimuladamente, antes de que el propio Enrique se asustase desde la portada ante la notoria avidez de mis manos. Así lo hice. Lo pagué y cuando llegué a mi casa empecé a leerlo.

Sí, lo digo claramente. Tenía ganas de leerlo. Porque lo usual es que este tipo de libros los escriban gurús de lengua inglesa, cuyos trabajos muchas veces no se llegan ni a traducir, o lo que es peor ni siquiera llegan a las librerías directamente. Así que, cuando todo un profesor del Instituto de Empresa – IE- , cuyo prestigio como institución de formación postgrado creo que me permite ahorrarme cualquier presentación al respecto -, español ¡y encima coruñés como yo!, se decide a escribir un libro sobre el profundo cambio que se ha producido en el mundo como consecuencia de la entra de las TIC, y especialmente de Internet, yo quiero tener un ejemplar entre mis manos cuanto antes, para poder disfrutarlo.

Y, el resultado de mi adquisición es que estoy aquí escribiendo esta crónica de esa faceta de mi vida de lector compulsivo, a las 9:25 de la mañana recomendándole a cualquier persona que se acerque por mi blog que adquiera el libro si no lo ha hecho, y que lo lea si ya lo ha comprado, pero lo tiene aún pendiente de lectura.

¿Que por qué habría de hacerlo? Claro. Ese es el meollo de la cuestión. Pero yo le contestaría: Me resultaría más fácil poder decirle porqué no. Y la razón por la que no comprarlo es sencilla y a la vez demoledora: Porque tal vez le puede llegar a estresar. Sí, en serio. Si no es usted como yo, puede que se estrese leyendo este libro.

Yo soy una persona que ha vivido el nacimiento de la era del PC. Es más, vi como todos mis amigos acaparaban aquellos artilugios que hoy caben en programitas ridículos y nimios que se llaman emuladores. ¡Y entonces nos parecía todo un espectáculo de la tecnología! Pero no la viví como cualquier otro, la viví con la intensidad de los tecnófilos, tecnólogos o más comunmente, frikis, geeks,… Como ustedes quieran. Y desde entonces hasta hoy. Así que a mí, este libro lo que me ha aportado son horas de lectura amena, agradable y, aunque pocos, algún que otro desacuerdo con el autor; pero, ninguna novedad. Eso sí, una sólida y bien explicada descripción de la realidad. Y, todo hay que decirlo, Enrique Dans escribe bien.

En muchos aspectos dicha descripción está limitada por razones de simplificación explicativa, imagino, pero limitada al fin y al cabo.  Por ejemplo, cuando habla de las fricciones clásicas – con unos u otros nombres- que se reducen no explica, sin embargo, que Internet introduce algunas fricciones nuevas. Sin embargo, aún así, la descripción global, de conjunto, que se desarrolla a lo largo del libro resulta muy certera.

Por todo ello es por lo que Todo va a Cambiar puede llegar a estresarle; porque la realidad que nos ha tocado vivir es de todo menos apacible. Es extraordinariamente cambiante, inestable e incierta; lo cual para una persona como yo resulta fascinante; y lo es. Pero desde luego, no es tranquila, y por tanto cuando se dé de bruces con la realidad es posible que se estrese un poco.

Pero ¿qué cuenta el libro?

El libro, escrito bajo licencia CC, se estructura formalmente en un Prólogo de Vinton Cerf (¡ahí es nada!), una introducción y 17 capítulos. En él, el profesor Dans nos va contando cómo está el mundo. Cómo ha cambiado ya y cómo esos cambios en muchos casos no son más que atisbos de lo que se avecina.

Todo va a Cambiar está escrito con un lenguaje sencillo que lo hace accesible para el más profano en la materia. En algunos momentos utiliza símiles con la Biología, campo del cual proviene originalmente el autor, para comparar Internet y los cambios que se producen en el mundo con un ser vivo o un ecosistema. Y en otros utiliza algún anglicismo del que podría haber prescindido. Pero en todos los casos la amenidad y sencillez del libro es indiscutible.

A lo largo de sus páginas van a apareciendo distintos personajes, muchos de ellos conocidos: Los copyrights, la Wikipedia, Microsoft, Google,… Pero no sólo esos grandes personajes. De lo mejor que se puede decir de este libro es que en él aparecemos usted y yo. Sí, en serio. Ahí estamos. Todo va a Cambiar es un libro, se lo crea o no, donde estamos todos.

El libro comienza con una descripción desabrida y nada políticamente correcta de la confrontación entre la industria del soporte físico de contenidos e Internet. Un tema conocido por la inmensa mayoría, aunque a través de informaciones distorsionadas e interesadas que Dans deconstruye magníficamente a lo largo de su ensayo. Pero ese enfrentamiento entre el progreso y los lobbies de presión que intentan frenarlo es sólo el principio. El punto de arranque desde el cual el autor va a sumergir al lector en un apasionante viaje por la realidad en la que no sólo hay átomos sino también bits. He de reconocer que me ha encantado volver a leer esta división clásica establecida para el gran público magistralmente por Nicholas Negroponte en El Mundo Digital nada más empezar el libro con una simpática anécdota sobre el valor del hardware y del contenido.

A pesar de lo dicho hasta aquí respecto del comienzo de la obra, los primeros capítulos en general son más bien ligeritos. Casi podríamos decir que son una introducción larga. Como una especie de terapia relajada para que el lector tome asiento y se ponga cómodo. “Pase, pase. Siéntase como en su casa, póngase cómodo, ¿ve cómo lo llevo por caminos conocidos?” “Sí, sí, claro…”. Pero a medida que el libro avanza…

No, no le voy a contar más. ¡Claro que no! Porque cada experiencia es única y personal, y bastante les he contado ya de la mía. ¡Léase el libro y podrá tener su propia experiencia personal y tan transferible o privada como usted quiera!

______________

(*) Sí, la verdad es que fue decepcionante encontrarlo tan mal situado teniendo en cuenta que mi ciudad fue – si los pocos datos biográficos que se señalan del autor por algunos sitios de Internet no son erróneos – la que lo vio nacer y que la librería en cuestión tiene una largo catálogo de libros sobre la ciudad pero bueno, son cosas del directo.

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Internet: Derecho Fundamental

Anda el patio revuelto, alucinado y perplejo, porque hay mucha gente que opina que Internet es un derecho fundamental.

Se puede pintar como se quiera, pero o Internet es un derecho fundamental o no vivimos en la Sociedad de la Información.

Por eso mismo es tanto más grave que una panda de analfabetos tecnológicos y aspirantes de dictadores quieran cercenar el elemental derecho de la libertad de expresión que otorga el libre uso de Internet con la supuesta pretensión de proteger a una industria obsoleta.

Pero, además, para la reflexión personal dejo aquí estas preguntas (que cada uno mire de responderlas como considere oportuno):

  • ¿Se puede hablar en el siglo XXI de libertad de expresión, de libertad política o incluso de libertad religiosa si no es con plena libertad de uso de Internet?
  • ¿Se puede hablar de libertad de ejercicio profesional sin libertad de acceso a Internet?
  • ¿Se puede hablar de libertad de reunión, asociación o participación en actos públicos sin libertad de acceso a Internet?
  • ¿Se puede garantizar la libertad de producción y difusión artística y cultural sin libertad de acceso a Internet?

NO. A todas ellas la única respuesta posible es NO.

Por eso el libre acceso y uso de INTERNET, que es la herramienta que configura la Sociedad de la Información y permite garantizar la satisfacción de todos estos derechos, se reconocen hoy como manifestaciones del grado de libertad de las personas.

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Libertad 2.0: Gamberradilla offline contra la Censura

Me gustan los movimientos que nacen en Internet y se extienden fuera de Internet. Son menos habituales que el caso contrario, y por eso me gustan.

Demuestran cómo Internet lo interconecta todo y cada día que pasa inunda una parte del mundo que aún estaba sin internetizar.Y me encantan.

Uno de los movimientos desde Internet hacia fuera de Internet más famosos fue el de la campaña de la generación de los 80. Una campaña de televisión basada en una de las más populares cadenas de emails que han peregrinado de ordenador en ordenador durante años. La magnífica generación de los 80. Antes éramos guays y no llevábamos cinturón de seguridad y no nos moríamos, no como ahora.

La campaña basada en la hipercelebérrima cadena de emails, correspondía a Coca-cola. Y se notaba que el que la hizo, no le echó mucho rigor, como ya comenté en su día. Pero fue todo un éxito, y a pesar de sus inexactitudes, levantó pasiones.

Un caso parecido (sobre todo en cuanto al éxito se refiere, claro) es el de la campaña de Libertad 2.0 contra la Ley Sinde. Y por eso me gusta.

Es una campaña digital, un poco gamberrilla, para qué lo vamos a negar, que anima a la gente a difundir offline la campaña escribiendo en los periódicos de tirada gratuita algún slogan contra la Ley contra la Cultura y el Desarollo de la Sociedad de la Información, o de la Crisis Duradera y el Ataque Frontal a la Innovación.

Como la página de Libertad 2.0. no deja enlazar la entrada, les dejo el enlace del blog de Anghara, con foto y todo.

Actualización: Ya sí se puede enlazar a la entrada en Libertad 2.0. Y así me lo han hecho notar los responsables por twitter. ¡ Jo! Aún me duelen las orejas del tirón… 😛

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ACTA contra la intimidad personal

En Bruselas le han dado un duro varapalo a ACTA. Tras filtrarse hace unos días parte de su contenido, hoy el Parlamento Europeo ha presentado un escrito en el cual ponía a escurrir el contenido filtrado de ACTA.

Lo significativo de este hecho es que en el Parlamento Europeo han señalado entre otros aspectos inadmisibles de ACTA, que:

  • Supone una violación de la intimidad; y, que,
  • Implica la sustitución de la vía judicial por una vía administrativa represora.

Vamos, en román paladín: Que pretende ser una nueva Ley Sinde pero a lo bestia.

Así que, lo que podemos hacer los internautas, y toda la sociedad (porque esto al fin a la postre nos afecta a todos) aún no lo tengo claro. Pero hay que hacer algo y hacerlo ya. Porque si ACTA prospera, la pérdida de libertades individuales sería tal que cabría sólo compararla con los regímenes chino o cubano en su relación con Internet.

Pero es que es más. Si ACTA prospera estaremos abocando al mundo a la segunda gran crisis económico-financiera global. La que estamos viviendo ahora, pecata minuta al lado de esa.

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